¿Son compatibles el tabaco y el deporte?

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Los médicos del deporte tenemos experiencia en observar los efectos agudos del tabaco en personas que realizan esfuerzo físico en distintos tipos de deportes. Simplemente al realizar una prueba de esfuerzo analizando el consumo de oxígeno, podemos observar cómo actúa a nivel respiratorio, ya que una inhalación de un cigarrillo puede aumentar la resistencia hasta tres veces. A esto se le añade el monóxido de carbono del cigarrillo, que se une a la hemoglobina formando carboxihemoglobina. Esto disminuye la capacidad de la sangre de transportar oxígeno a los músculos, produce broncoespasmos (cierre de los bronquios), falta de oxigenación de los tejidos, taquicardia y otros síntomas que reducen la respuesta al esfuerzo que supone la actividad física.

Una reciente investigación observó que el consumo de 15 a 20 cigarrillos durante unas horas disminuye significativamente el consumo máximo de oxígeno y el umbral anaeróbico durante el esfuerzo, disminuyendo así el rendimiento del deportista de forma significativa. Esto es especialmente evidente en deportes que exigen altas cualidades aeróbicas, en los que el tabaquismo es imposible de sostener, como el ciclismo. Otros deportes pueden mantener un cierto grado de consumo de cigarrillos por un tiempo, ya que la técnica y cualidades del deportista pueden esconder la pérdida de rendimiento físico, como ocurre en algunos deportes de equipo.

Otro aspecto importante es el elevado estrés oxidativo de los fumadores (a los que, de hecho, se les recomienda una dosis elevada de vitamina C). Este patrón oxidativo se suma al del ejercicio y provoca una menor adaptación de los antioxidantes endógenos, que el organismo produce, lo que multiplica el efecto deletéreo oxidante.

Los deportistas que dejan de fumar mejoran significativamente su rendimiento físico. Además, el abandono del hábito de fumar tiene un efecto especialmente relevante en el bienestar anímico, ya que mejora la autoestima y permite notar más el efecto eufórico de las endorfinas que genera la práctica deportiva.

Un solo cigarro puede provocar el broncoespasmo ya comentado y, en casos extremos, una constricción de las arterias coronarias (las que irrigan el corazón), por lo que a los deportistas se les recomienda no fumar al menos tres horas y media antes del ejercicio. Cada cigarrillo supondría que menguase la capacidad circulatoria en sus arterias y, en consecuencia, existiría un riesgo mayor de arritmias, infartos o muerte súbita.

FUENTE: http://blogs.menshealth.es/salud/compatibles-tabaco-deporte/

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